Para escribir un libro.
Nos remontamos a finales del año 2008. Unos clientes de Aranda del Duero ( Burgos ), entran por la oficina preguntando por viviendas en Alicante. Esa misma semana les mostramos ocho viviendas de las características y precio que buscaban. Dichos clientes se interesaron por una vivienda e intentaron contactar con el propietario de la casa. Dicho propietario (Mónica Zaragoza), les explico que eso no era nada ético, y que si querían hablar de precio o simplemente comprar la vivienda, lo normal era que se pusieran en contacto con la inmobiliaria. No lo hicieron y se marcharon de vuelta a Burgos.
A mediados de 2009 entraron nuevamente a la oficina y remontamos la búsqueda, no sin mordernos la lengua gracias a nuestra educación. Visitaron varios pisos y se marcharon a meditar a su ciudad.
2010. Por teléfono estos mismos clientes nos llaman a la oficina a mediados del mes de febrero preguntándonos por una referencia que han visto por la web, y nos comentan que quieren verla pero que les es muy difícil verla entre semana y que hiciéramos el favor de enseñarla ese mismo sábado por la tarde. Nosotros lógicamente accedimos a enseñarles la vivienda y quedamos a las 18:00 horas del sábado. Le recordamos que nuestro horario es de lunes a viernes pero que no se preocuparan que asistiríamos a la cita.
Nos presentamos a la cita puntualmente confirmándola media hora con antelación. Pasadas las 18:45 decidimos llamarles para saber si algo había pasado y nos dijeron que estaban a punto de llegar.
A las 19:30 volvimos a llamarles para volver a preguntar si iban a tardar y cuál fue nuestra sorpresa que nos dijeron que les perdonáramos por que nos habían mentido y estaban en Burgos. (Recordamos que los comerciales también solemos tener familia e hijos y también nos encanta estar con ellos).
A las dos semanas siguientes se presentan en la inmobiliaria sin avisar y nos exigen que les enseñáramos la vivienda por que habían venido desde su ( tierra ) solo para ver la vivienda.
No sabemos cómo pero se la enseñamos y les gusto bastante, nos dijeron que se iban a burgos y que ya nos llamarían para comentarnos si al final adquirirían la vivienda.
A la semana empezamos negociaciones con el precio vía telefónica por qué no se podían desplazara a Alicante. (Recordamos que siempre pedimos que las ofertas sean por escrito y señalizando la vivienda). Después de llevar 2 meses negociando el precio vía telefónica, llegamos a un acuerdo y les pedimos que vinieran para reservar la vivienda y así firmar contratos de compra venta de vivienda.
Estuvieron casi tres días intentando que nos desplazáramos nosotros a burgos y seria allí donde nos darían la entrega de señal y la firma de contrato. Claro, después de todo lo que ya hemos comentado, una persona con dos dedos de frente no se le ocurre ir para que nos vuelvan a engañar.
Intentamos convencerles para que nos ingresaran una cantidad mínima (2.000 €), y en ese caso nos desplazaríamos hasta Madrid, para firmar dichos contratos y una entrega de otros 1000€ para formalizar la reserva de la vivienda con un total de 3000€.
Cuál fue nuestra sorpresa a los dos días después, en pleno centro de Madrid y con los contratos ya redactados con la entrega de los 3000€, que nos dicen que no traían dinero, y que habían pensado que la cantidad de 2000€ (Ya entregados), ya era cantidad suficiente para la reserva.
Después de casi tres horas y media de intentar hacerles entender que habíamos hecho el viaje a Madrid y que la forma de pago ya se había hablado con anterioridad, conseguimos poner en el contrato que dichos clientes se comprometían a enviarnos dichos mil euros la semana siguiente mediante transferencia.
Ese mismo día y aprovechando que la propietaria de la vivienda residía en la capital española quedamos con esta y nos firma los contratos de compraventa entregándole a dicha vendedora la cantidad de 3000€, confiando nuevamente en los clientes anteriores.
Al día siguiente y sin previo aviso aparece en la inmobiliaria un hermano de los compradores que nunca habíamos sabido de su existencia y nos amenaza para que le devolvamos a su hermana el importe de los 2000€ porque se habían pensado que no querían la vivienda.
Señores lo sentimos. No podemos más. Queremos ser profesionales y complacer siempre a todos nuestros clientes pero nos negamos a tratar más a clientes de este tipo.
Carmen Alcaraz.
Departamento comercial.
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